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Todas Somos Marías (2009)

Este proyecto fue uno de los primeros fantasmas que salieron a la luz ante mi primer estímulo de un proceso creativo consciente. Tuve la oportunidad de vivir afuera de mi país unos años y al regresar esta expresión aulló como un grito de libertad. Analizando el choque y ruido que me causo el escenario al que regresé, Todas Somos Marías fue totalmente impulsada por el enojo que sentí en una época de mi vida donde era importante definirme como mujer, una mujer que se valiera por si sola, aquella que es plena y que se goza a si misma. En estas épocas de autodescubrimiento y definición de identidad, me era importante canalizarlo de esta manera.

Soy la mas pequeña de cinco hermanos, de los cuales cuatro somos mujeres, cuatro Marías – María Jimena, María Agustina, María Lía y yo, María Clara. La necesidad que tuve de retratar estos escenarios resultaba venir de un cuestionamiento desde mi nombre, el de mis hermanas y el de la mayoría de mujeres a mi alrededor, en regiones latinoamericanas, llevar este nombre es muy común.

Me parece imponente la presencia tácita de María, la Virgen, en aquellas que llevamos su nombre como símbolo. Lo resolví desde mi espectro, yuxtaponiendo los roles asignados por ser mujer en una media-alta sociedad latinoamericana, la sensualidad que como mujer llevamos dentro, y la presencia tácita de María, la virgen que llevamos desde el nacimiento, agregándole así, una gran carga religiosa contradictoria.

Clara de Tezanos
Guatemala, 2009.

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Clara De Tezanos parte del plural del nombre María, para transformarlo en símbolo unificador del género femenino, el que parece tener siempre un rol asignado. Todas somos Marias, es una reflexión profunda sobre la condición de la mujer que a simple vista se cree vive en una eterna felicidad. Esta serie esboza la intimidad de un grupo de mujeres donde se deja en suspenso la clase social, para visualizar su verdadero papel dentro del hogar que comparte. Todas estas imágenes brindan a la pose corporal un valor simbólico que alude al tedio de la espera, que se intuye eterna. Igualmente se hace evidente la búsqueda de un lugar para su propio ser. En acciones comunes de la vida diaria como limpiar, servir la mesa, o meditar, sorprende la presencia de la soledad, que se intuye con resignación en algunos casos. De Tezanos logra detener en el tiempo momentos previos a una posible decisión y toma de consciencia personal. Además se evidencia la búsqueda de un espacio propio, de un refugio ideal, sea el que sea para reafirmarse. Todos somos Marías, desenmascara ese espacio que se busca, que da origen a la epifanía de su verdadero ser. La mirada de sus personajes parecen meditar sobre su situación en el presente y en el futuro. No olvida de remarcar la solidaridad entre féminas y su gran poder de comunicación interpersonal. El uso del color es una reafirmación de lo real, que muchas veces pasa desapercibido. Igualmente emplea en forma atinada el contraste lumínico, es un recurso importante en esta joven creadora, logra espacios íntimos y misteriosos, incluso en lugares disímiles como el interior de un automóvil o el escondite de dos personajes que se acicalan.

Miguel Flores Castellanos, phd.
Guatemala, Febrero de 2010.