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Prisma II (2018)


Boom de fotografía emergente guatemalteca

Celebramos con fuego el fuego, extraemos su luz, energía y efervescencia. Abrimos el espacio y el alma para apuntar la mirada hacia las nuevas propuestas artísticas producidas en el país, retratando el presente y a una vibrante generación de nuevos creadores de imágenes. Nuestra labor se centra en el análisis de las propuestas y en su documentación, para generar una nueva página de la historia de la fotografía contemporánea en Guatemala. Sabemos que ya triunfamos, desde el momento en el cual las personas han aprendido a reflexionar, para luego producir obras de arte que cuestionan a su vez al espectador, desde innumerables perspectivas, generando un impacto positivo en el país.

Somos testigos del nacimiento de obras que nos permiten apreciar la realidad; conectándonos con el entorno, invitándonos a habitar el cuerpo o nuestra sociedad. Tenemos los ojos abiertos ante las propuestas que generan un compendio de realidades paralelas desde la labor documental o desde una visión más cercana a la ficción y al misticismo. Entendemos las técnicas digitales y los nuevos soportes como medios canalizadores de los motivos e inquietudes contemporáneas. Herramientas que permiten traer a la luz aquellos temas propios del presente. Temas que se integran como un panal de múltiples dimensiones, albergando las eternas interrogantes sobre el universo que habitamos y sus infinitas ilusiones.

Nuestro presente nos ha permitido generar intercambios esenciales; creativos, intelectuales y energéticos, facilitándonos proyectarnos de forma individual y colectiva, como una comunidad creativa, una tribu de hacedores de imágenes e ideas. Creemos que es un momento cumbre que responde además a los caminos recorridos en el pasado, al ejercicio y a la convicción. Vemos y confirmamos cómo el tiempo integra las ideas y los procesos y habilita el campo para que florezcan, especialmente en un contexto hiperconectado y sobresaturado, en donde la fotografía, nuestro amado oficio, se abre camino paso a paso hacia el futuro. He aquí sus nuevas voces, he aquí su fuego, su luz.

Prisma / Volumen II

El tiempo ha transcurrido y La Fototeca está por cumplir su primera década de trabajo desde su apertura en el año 2009, manteniéndose fiel a la idea de educar, promover, documentar y celebrar la fotografía en Guatemala y la región.

En este proceso, ha brindado programas educativos de todos los niveles a través de un cuerpo docente integrado por reconocidos fotógrafos nacionales e internacionales, además de una serie de herramientas, dinámicas y eventos, que han permitido formar a una nueva generación de profesionales y artistas de la fotografía.

A lo largo de esta década, La Fototeca ha impulsado la formación de una comunidad creativa, convirtiéndose en un verdadero laboratorio de experiencias y estímulos para la creación fotográfica contemporánea emergente. Como escuela y proyecto cultural, es un referente de la fotografía en la región, creando una plataforma para fotógrafos, artistas, curadores, críticos, agentes culturales y entusiastas de alrededor del mundo que se conectan a través de la fotografía.

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El presente libro es parte de las iniciativas de La Fototeca, como un modelo de documentación y promoción de las nuevas voces de la fotografía contemporánea. Se suma a otros proyectos de la institución, como Espacio Satélite, y la gestión de muestras y residencias internacionales, el trampolín.

Prisma / Volumen II se transforma a partir de un epicentro, del concepto esencial de “la escuela como templo”, en donde se desarrollan libremente ideas, asociaciones y/o ramificaciones que revelan el presente y futuro de la fotografía en el país. Es la nueva generación de artistas la que está creando allí en donde todo y nada existe, y alimenta ese espíritu de búsqueda, de exploración y análisis de la imagen que nos ha caracterizado, generando nuevas experiencias para el mundo, algo que consideramos nuestro más importante aporte.

La posibilidad de ser una fuente de estímulos e inspiración para las demás personas, nos permite ver los distintos lados del prisma, sus colores visibles y sus ángulos particulares, cautivando nuestra mirada desde la luz, desde el origen, desde la materia que implosiona al girar libremente sobre su propio eje.