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Performance

Abril 2022
Concierto - Danza Sobre La Maquina Torpe de lo Eterno
La Galería Rebelde Ciudad de Guatemala, Guatemala
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La Galería Rebelde 03.22

CONCIERTO – DANZA SOBRE LA MÁQUINA TORPE DE LO ETERNO – CLARA DE TEZANOS

Sin luz no hay sombra y sin sombra no hay luz. Una no existe sin la otra. El Concierto-Danza sobre la Máquina Torpe de lo Eterno fue una acción sonora y performática, una experimentación colectiva que funcionó como el cierre de la exposición “La Fuente es el Sol”, pero también como una extensión de la propia investigación sobre la luz y en este caso, su contraparte, la oscuridad. Partiendo de la idea de un eclipse como el momento en el que se oscurece el sol, el concierto-danza parte de manera simbólica en tres actos que exploran el movimiento de los astros, la elipse propuesta por primera vez por la científica griega Hipatia, el balance, la reacción, la otra parte de la luz. Si la exposición fue una oda al sol, el performance era una oda a su vacío, al contenedor sombrío del universo que cabe en un triángulo y en un sonido. La acción, curada por Andrea Dardón, surge en colaboración de la artista Clara de Tezanos con el músico Alex Hentze, como una intervención sobre la Máquina Torpe de lo Eterno, un portal-objeto que es el detonante para una danza con una cantante y bailarinas que interpretan a los astros. 

 

En contraste con el colorido de las piezas, el performance como un anuncio al eclipse ocurre en el negro, proponiendo que la luz y la oscuridad tienen un sonido cuya experiencia puede generar el mismo viaje hacia lo sagrado que por cientos de años las culturas han atribuído a la experiencia de la luz. El sonido no se presenta desde el virtuosismo, sino desde el experimento, desde la interpretación honesta de un lenguaje sonoro interviniendo una máquina torpe que tiene momentos y lugares ocultos que se descubren con el tacto, que se activan con el movimiento y unos himnos y mantras que activan el sonido vibrante del cuerpo. La danza, interpretada por los cuerpos celestes, se activa alrededor del sol, una figura ocupada por Hentze que interviene a la Tierra, en este caso la máquina. Estrellas, cometas y astros vestidas de negro orbitan el sol en una oda-homenaje a Hipatia y sus estudios que fueron silenciados por la historia por tratarse de una mujer adelantada a su tiempo. Si la luz tiene sonido, al vendarle los ojos al público este eclipse acontece y entramos en una meditación, un trance colectivo que nos lleva al viaje, al descubrimiento personal y sensorial del cuerpo y el espacio, a la visión de la luz de la oscuridad. 

En el primer acto, el performance inicia con el origen de un mantra-rezo para entrar en el trance que permitió el origen de la escena, un mantra que inició que todo orbitara. Luego dos bailarinas en escena empiezan a explorar la máquina con gestos, como una caricia a un texto escrito en Braile, para descifrar su lado oculto. Entra después la cometa que abre con un canto-himno y da entrada al oráculo que en distintos idiomas se comunica con un más allá desconocido, anunciando la venida del eclipse. Así, se libera la máquina y se genera una danza elíptica y orgánica que da paso a la luna que comienza el eclipse. El sol comienza entonces a generar música que invita al público a la meditación, para que al finalizar, el tercer acto termine con el riego del “semen del sol”, semillas de árbol recolectadas que simbolizan el brotar y crecer de la tierra. La revelación de la fuente es el sol hablando de que todo se alinea y todo se fecunda. Es así esta acción un registro sobre la vacuidad, el sonido de la luz, el no sentido del sonido de la luz, el eclipse, el oscurecimiento del sol. La fuente es el sol infinito, que nos permite entrar en un espiral de expansión de la voz en sintonía, un viaje, un experimento libre para pensar y sentir la luz de la oscuridad.